¿Valores medioambientales en el museo? El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y la industria maderera

Ayer le di una segunda oportunidad al Museo de las Ciencias Príncipe Felipe once años después de mi primera visita. En su momento me pareció vacío de contenido, con lo que confiaba en contrastar aquella imagen con el criterio adquirido con los años; quería saber si criticaba con conocimiento de causa o si simplemente me dejaba llevar por la enemistad que me despierta el conjunto de la Ciudad de las Artes y las Ciencias y sus connotaciones político-económicas y de despiporre en todos los sentidos. Pues bien, 24 horas más tarde puedo afirmar que, en efecto, el Museo de las Ciencias de Valencia es una feria. Mi impresión fue la de visitar un recinto ferial salpicado de stands sin un nexo común cuyos espacios de exposición respondían a diferentes intereses privados. Como en todas las ferias algunos stands tenían más gracia que otros, en unos te parabas y en otros no, y todo estaba tremendamente limpio. Dejando a un lado los comentarios sobre los múltiples módulos interactivos de pulsar un botón y la sensación, después de un par de horas, de estar vagando por un parking en busca de la zona B2 de color verde, observé cosas impactantes, que aprovecharé para desarrollar en futuros posts, como paneles con contenidos racistas o el funcionamiento de ingenios interactivos previo pago. Sin embargo, lo que más me impresionó, y de lo que hablaré aquí, fue el extraño y sospechoso compromiso del museo con la industria maderera y sus intereses económicos, valores que remplazan el compromiso medioambiental que cabe esperar de un centro PÚBLICO dedicado a la ciencia.

La exposición Amueblando el hábitat de la mano con la naturaleza tiene a su favor un montaje y diseño muy bonito, de los que no se ven a menudo en la capital del Turia, la naranja y el fartón, y una apariencia moderna y eco-friendly que poco tiene que ver con su contenido. Y es que nada más entrar empiezas a ser increpada por afirmaciones del tipo Las industrias aprovechan al máximo cada astilla, partícula, viruta o fibra de la madera, integrando tecnologías innovadoras y con un compromiso total con el medioambiente o Los árboles fabrican la madera en bosques gestionados de forma sostenibles. Allí donde los recursos forestales dan riqueza, los bosques se gestionan y se conservan. Y es ahí cuando te empiezas a preocupar y piensas qué se les habrá perdido a estos señores en la industria maderera para contar tales maravillas de su funcionamiento y gestión. Y te preguntas también qué es eso de que los árboles fabriquen y desde cuándo la explotación y rentabilidad económica de un espacio natural es cualidad indispensable para su conservación. Incluso te planteas si el que ha escrito esos textos sabe acaso, o ha visto alguna vez, lo que es un bosque.  Porque los paneles no cuestionan, ni recomiendan, ni comparan valores, sólo afirman. En ese momento todavía no te has dado cuenta de que la exposición no habla con la voz del museo -o sí, quién sabe- sino con la de la industria, y es que -¡sorpresa!- esto no es una exposición, señores, es un panfleto.

Promovida por el Instituto Tecnológico del Mueble, Madera, Embalaje y Afines, AIDIMA, el objetivo de la muestra es desmentir los estereotipos negativos del sector del mueble y dar a conocer la realidad de la industria al público, y sobre todo a los jóvenes para que dispongan de una imagen industrial, tecnológica y avanzada del sector, y con ello, engañarles –añado yo-. Engañarles porque en un museo de las ciencias no deberían manejarse intereses empresariales, sino valores críticos compartidos por la comunidad, engañarles porque para un museo de las ciencias los bosques no deberían ser productos –ni los árboles fábricas de madera- sino hábitats en los que, además de muebles en potencia, conviven otras especies de flora y fauna a las cuales no se menciona en ningún momento. Tampoco se habla de la tala ilegal, ni de los grupos de población que viven amenazados, ni de la explotación privada de los recursos que son de todos. No dicen nada de eso porque se limitan a excusarse en que la tala ilegal de árboles es sólo la cuarta causa de deforestación según la FAO y que, por tanto, eso demuestra que cualquier opinión vertida sobre las malas prácticas en materia de gestión forestal son falsas. Hablan también del empleo y del peso económico del sector del mueble en la Comunidad Valenciana, un sector que ha luchado con uñas y dientes contra IKEA y que es sabido por todos que está teniendo dificultades para adaptarse a la economía globalizada. ¿Por qué no darle un empujoncito en el museo?, habrán pensado. Y por eso, junto a los diferentes espacios que componen la muestra, como la microexposición 7 secretos de la madera, han desplegado una exhibición de muebles valencianos de los últimos treinta años –y unos pocos más antiguos- en un display que se ha hecho llamar Museo del Mueble y que se remata con unos audiovisuales que demuestran el poderío empresarial de la Comunidad Valenciana. En el proyecto han colaborado más de 200 empresas de la Comunidad, pero no me queda claro cuántos biólogos, ingenieros forestales u organizaciones ecologistas.

Después de esto sólo queda irse y esperar que a alguien se le ocurra cambiar el nombre a un espacio tan grande a la par que inútil al que han dado en llamar museo. Porque la responsabilidad de un desastre como este no es de AIDIMA, que está haciendo su trabajo y defendiendo sus intereses como cualquier asociación empresarial y lo está haciendo, por cierto, de una manera creativa y bastante eficaz, sino del museo, que no es capaz de distinguir cuál es su compromiso con los ciudadanos y con la ciencia. Si alguna vez pensáis en pagar para entrar en el Museo de las Ciencias de Valencia deteneos un momento y reflexionad si no será más ilustrativo dar un paseo por los Jardines del Río Turia. Pensad que hay un montón de árboles. Podréis ver cómo fabrican madera en el acto y sin pagar un duro.

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14 Respuestas a “¿Valores medioambientales en el museo? El Museo de las Ciencias Príncipe Felipe y la industria maderera

  1. Acertadísima definición: “…un recinto ferial salpicado de stands sin un nexo común cuyos espacios de exposición respondían a diferentes intereses privados…”.

  2. Estoy de acuerdo contigo, y por triste que sea, representa perfectamente la situación en valencia, en la cual para que unos pocos interesados se llenen los bolsillos, se tira la integridad por el retrete, y si hace falta que algunas generaciones salgan con los valores medioambientales tergiversados pues se hace

  3. Si fuese otra temática también estarías en contra? Quiero decir, si fuese sobre los veterinarios, o sobre la informática desde sus inicios hasta hoy, sobre la nanotecnología en nuestro alrededor o sobre las infraestructuras hechas en los últimos 20 años. La industria del mueble en Valencia tiene un fuerte arraigo, ha sido un motor muy potente de la economía valenciana. Además, ha sido pionera en diseño e investigación, eso no es cultura? No es esa la función de las exposiciones culturales? Dar a conocer otros aspectos desconocidos de algo que está en nuestro entorno o nos afecta? Creo que este post, aunque estoy de acuerdo en muchos aspectos, está muy enfocado a ver que es publicidad de la industria del mueble. Pero esta industria está muy presente en esta zona, mueve mucha gente y muchos profesionales, y tiene una larga historia. Crees que sería más interesante en vez de haber hecho la exposición sobre el mueble la hubiesen hecho las últimas aplicaciones en móvil? También son industrias.

    • Gulkultur, creo que me has malinterpretado. No es mi intención menospreciar la industria del mueble, que por supuesto siempre ha jugado un papel importante en la economía valenciana aunque ahora mismo esté un poco en crisis, sino el enfoque unidireccional de la exposición y su presencia en un entorno que no debería estar mediado por intereses económicos. En mi opinión, un museo tiene que aportar un enfoque crítico, y yo en el Museo de las Ciencias sólo vi representados los valores de la industria, y no los de los diferentes agentes implicados. Sería diferente si se tratara de un museo vinculado a la industria del mueble, en ese caso estarían en su derecho de gestionar los contenidos a su antojo -y yo podría estar más o menos de acuerdo-, pero el Museo de las Ciencias es un museo público, y como tal, no debe tomar parte de una manera tan explícita. Un museo público se debe a sus ciudadanos, y muchos ciudadanos, como yo, pueden encontrar sospechoso que un museo de las ciencias -que no de la industria, ni del mueble, ni nada por el estilo- hable de los bosques como de fábricas de madera y trate los árboles como productos, aventurándose a afirmar que la explotación económica de los recursos forestales es necesaria para su correcta conservación. Eso, además de ser mentira, es muy poco ético.

      En efecto, si se hubiera tratado de una exposición sobre cualquier otro tema, vinculado o no a la ciencia, con un discurso parcial de autopromoción sectorial y motivaciones económicas tampoco me habría gustado, porque ese tipo de displays son los propios de una feria comercial, no los de un museo. Si he analizado este caso en particular es porque el blog trata sobre museos y sostenibilidad y este me parecía un ejemplo perfecto de cómo los valores de sostenibilidad medioambiental se dejaban a un lado en pro de otros intereses. Además, la exposición me pareció muy interesante en términos museográficos.

      Después de esta larga contestación, te doy las gracias por comentar y mostrar tu desacuerdo :) ¡Debatir es lo que hace que esto sea divertido y valga la pena!

      • Me alegra leer tu respuesta! La verdad es que el debate y los diferentes puntos de visto son lo que nos enriquece. Estoy de acuerdo con que un museo debe tener un enfoque crítico y no usarse como autopromoción, pero que tipo de exposiciones propondrías para el Príncipe Felipe? :)

  4. No sé, yo más que proponer qué hacer repensaría cómo hacerlo. Por ejemplo, en el caso de esta expo hablaría más del bosque desde un punto de vista medioambiental, del estado de los ecosistemas forestales en la Comunidad Valenciana, de las amenazas a las que se enfrenta, del compromiso de los profesionales y la comunidad por protegerlo… Introduciría también cierta interactividad, pero sin botoncitos, que ya tienen mucho de eso. Se me ocurre una actividad divertida. Plantearía de qué manera las áreas forestales se han ido reduciendo -ya que hace cientos de miles de años todo era bosque- y si nos gustaría o no recuperarlas. Pondría una pantalla táctil con un plano de Valencia y propondría a la gente “¿dónde te gustaría plantar un árbol?”, para que fueran repoblando la ciudad y creando “bosques urbanos” repensando la relación entre el espacio urbano y las zonas verdes. La verdad es que se me acaba de ocurrir y me gusta bastante la idea :)

    • Es buena idea lo del bosque urbano, buena forma de concienciar. Pero si la exposición es sobre el mueble, darle mucha importancia al bosque, sería otra temática completamente diferente.

  5. No es una mala idea la del bosque urbano… el problema es que en Valencia no son muy dados a este tipo de museografías interactivas :( de hecho tengo que ir a este Museo antes de que termine la exposición temporal de Indiana Jones… a ver como lo han montado.. tengo mucha curiosidad

  6. Pingback: Insert coin! Experiencias interactivas de pago dentro del museo | Museo, Go Green!·

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