Pesadilla en el museo -sobre la subcontratación en los museos españoles-

De entrada, a nadie le suena muy bien eso de la subcontratación, y menos cuando se refiere a instituciones públicas relacionadas con la cultura.

Supongo que a todos os sonará Noche en el museo, esa película en la que Ben Stiller se hacía amiguísimo de las obras que custodiaba como vigilante nocturno en el American Museum of Natural History. Pues bien, ha llegado el momento de contar la verdad. TRABAJAR EN UN MUSEO NO ES ASÍ. Al menos, no en España.

Hace unos años tuve la suerte de trabajar para una empresa de servicios culturales desempeñando el tan respetable puesto de informadora de museo, auxiliar de servicios, auxiliar de sala, personal de atención al visitante, recepcionista o vigilante de salas. La primera duda que me surge es cómo una función tan visible y relevante puede no tener un nombre claro. Es lo que tiene el personal subcontratado, no es de nadie y nadie se hace responsable de él. Hace un momento he dicho que se trataba de un puesto respetable y no pretendía ser irónica. El papel de estos trabajadores del museo es fundamental para salvaguardar su contenido y facilitar la experiencia de sus visitantes. Entonces ¿por qué la gran  mayoría de los museos españoles no los consideran una parte integrante de su plantilla? ¿Por qué no existen, como en otros países, los departamentos de Servicios al Visitante?  En mi caso, la respuesta venía dada por mis condiciones laborales, es decir, el museo pagaba por eludir la responsabilidad sobre mi contrato basura, mis vacaciones no remuneradas, mi salario muy por debajo de mi cualificación, la categoría laboral que me equiparaba al personal de limpieza –también subcontratado y que cobraba mucho más que yo– y la vergüenza de devolverme mis impuestos en forma de explotación.

He hecho muchas cuentas desde entonces y sigue sin parecerme un affaire rentable. Y es que, además de mucho dinero, lo que se escapa por el colador de la subcontratación no es otra cosa que ética. No es ético que una persona trabaje 4 o 6 horas seguidas sentada en una silla en una sala vacía sin poder coger ni un libro –en algunos museos está permitido leer, a mí no me dejaban–. No es ético despedir a un trabajador cada ciertos meses para no tener que pagarle las vacaciones que legalmente le corresponden. No es ético que tus empleados reciban uniformes usados –no lavados– y descosidos su primer día de trabajo. Todo esto da igual porque, como ya deberías saber, NO ERES PERSONAL DEL MUSEO. Tampoco lo eres cuando, en recepción, se te encarga la tarea de atender llamadas importantes de instituciones extranjeras porque han sido rechazadas desde oficinas. Y es que nadie en oficinas sabe hablar inglés. Tiene gracia, ellos no cobran 4,5 € la hora. Ese es el momento en el que deberías decir “I’m sorry, I’m not museum staff” y colgar.

Lo cierto es que durante ese tiempo aprendí mucho. Un día me aprendí de un folleto los nombres y fechas de todas las dinastías chinas en castellano, catalán, inglés y francés. Solía jugar a traducir todos los textos de sala por diversión. Hacía la lista de la compra. Incluso un día se me ocurrió montar una cafetería e ideé en mi mente todos los platos y precios del menú. Todos, incluso las bebidas.

Está claro que la subcontratación no siempre es sinónimo de precariedad y yo misma he tenido el placer de trabajar con otras empresas que se esfuerzan por ofrecer un servicio de calidad basado, en gran medida, en el trato correcto a sus empleados, pero sigo sin comprender por qué tendemos a considerar determinadas funciones menos valiosas que otras. ¿No depende de esos trabajadores que el museo pueda abrir cada mañana? También entiendo que el problema no se debe, necesariamente, a la gestión de un museo en particular, y mucho menos a la actitud de sus trabajadores, sino a un modelo imperante cómodamente asentado que día tras día demuestra que no es sostenible.

El caso es que yo amo los museos y los conozco un poco, y sé que las cosas sí se pueden hacer de otra manera. La subcontratación precaria es una forma de deslocalización que dificulta la experiencia integral del museo, que quiebra el discurso y desvirtúa su contenido. La próxima vez que vea a Ben Stiller le preguntaré cómo lo hace para estar tan contento en sus interminables guardias en el museo. Espero que no me diga que es necesario tener un Theodore Roosevelt, porque entonces lo llevamos claro…

¿Qué pensáis? ¿Creéis que la subcontratación de este tipo de servicios exime a las instituciones de la responsabilidad sobre el personal que trabaja dentro de su museo? ¿Alguna experiencia que contar?

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40 Respuestas a “Pesadilla en el museo -sobre la subcontratación en los museos españoles-

  1. Yo personalmente, creo que la subcontratación (a nivel general, pero con mas incapie en instituciones publicas) debería de hacerse bien, no como medio para encontrar “agujeros legales” que te ahorren unas perras a costa de precarizar al trabajador, si no para suplir carencias puntuales, como tu bien dices, si necesitas alguien que desempeñe un puesto vital, indiferentemente de lo grande, pequeño o temporal que sea, encárgate de proporcionarle como poco unas condiciones dignas!

    • Por supuesto, como tú dices la subcontratación debería responder a necesidades puntuales, y no representar un modelo de gestión que favorece la explotación de los trabajadores. ¡Y condiciones dignas para todos!

  2. que poca vergüenza!! y que triste!! yo lo que pienso es que los auxiliares de los museos deberían ser algo más que postes plantados o sentados sin hacer nada más que eso; a mi me incomoda que los vigilantes este vigilando mis pasos mientras estoy observando o leyendo el objeto expositivo. Como si fuéramos a tocar algo!!! nos han inculcado con sangre lo de PROHIBIDO NO TOCAR!! y así lo hacemos a no ser que veamos un gran cartel que diga, PUEDE TOCAR y entonces, algunos, que no todos se aventura a experimentar (los niños no cuentan en esta reflexión) . Yo creo que estos trabajadores deberían ser material de apoyo para la exposición, ya sea permanente/temporal; servir de refuerzo explicando cosas a los visitante por propio interés, dialogando con ellos y debatiendo…

    • Exactamente. Además, como bien dices, muchas veces el auxiliar de sala se acaba convirtiendo en el perro guardián de las obras, personificando unos valores de autoridad y una idea del museo aurático que no ayudan nada a que el visitante se sienta cómodo en el museo. A mí me gusta mucho la gente, hablar, sonreír y esas cosas que a veces parece que no se ven mucho en esos contextos, y lo cierto es que los visitantes son muy receptivos y agradecen mucho que les prestes un poco de atención. Muchas veces me preguntaban cuál era mi obra favorita de la sala o se interesaban por el funcionamiento del museo, ¡y era entonces cuando yo respiraba y me lo pasaba un poco bien!

  3. Lo peor de todo es que esos son los únicos trabajadores que ves en los museos. Contratados para “darles una oportunidad de trabajar en (triples comillas aquí) “”lo suyo”” por una empresa que a su vez ha sido subcontratada por la propia institución, pero a la hora de la verdad son la única “autoridad” que el visitante encuentra en el museo.

    Lo he dicho siempre y lo mantengo: Si las instituciones públicas siguiesen un sistema de contratación como el de las empresas privadas (esto es, mediante entrevistas y méritos, y no mediante oposición) tendríamos empleados públicos con ganas de trabajar y además la mayoría de excusas para la subcontratación dejarían de valerles.

    • Totalmente de acuerdo. Como explico en el artículo, me parece un error muy grande delegar la responsabilidad de comunicarse con los visitantes a un personal que es ajeno al museo y del cual el museo no se hace responsable. Porque, como tú dices, al fin y al cabo el personal de servicios al visitante son los embajadores de la institución y la única cara del museo. Con muy pocas excepciones, estas subcontrataciones cubren uno de los pocos huecos de contratación no pública, de manera que la única alternativa a opositar es trabajar de manera precaria… Y eso no puede ser.

    • A mi lo que me llama la atención es que cuando un museo abre con mínimos esos mínimos siempre incluyen un guardián y no un dinamizador. En lugar de alguien que se aburre (y a veces hace solitarios en un ordenador) ¿no seria mejor tener una alarma y alguien ideando actividades?

      • Exactamente. Menos gente prohibiendo y más gente pensando, diría yo. El problema es que no se considera una pérdida de tiempo, energía y potencial mantener a trabajadores aburridos que no tienen nada que hacer y sin embargo cuesta muchísimo hacer entender que para producir buenos contenidos culturales se necesita un gran proceso de reflexión, puesta en común y experimentación que no se considera “productivo” en términos capitalistas.

  4. El tema es aún más grave si pensamos que actualmente todo el mundo habla en clave de redes sociales, de recibir el feedback del visitante, de conversar con él, de saber qué quiere y opina. Qué mejor lugar para realizar esto que en las mismas salas del museo! Pero para ello es necesario un personal motivado y bien pagado, al que se entrene y permita realizar esta labor. No olvidemos que el personal de sala es quien contacta directamente con el visitante y es la cara visible del museo. Es totalmente hipócrita proclamar un modelo online que no coincida con lo que se hace en sala.

    • Tienes toda la razón. Quizás el interés por las redes sociales haya servido para deslocalizar esa responsabilidad hacia los visitantes, proporcionando una imagen virtual de comunicación horizontal que no se corresponde con la realidad del museo. Yo no sólo creo que el personal de salas tenga que estar bien remunerado y formado, sino que además me parece muy importante que sea personal propio del museo. No tiene mucho sentido que se externalice la responsabilidad de mediar entre el museo y la comunidad, porque de esa manera ese feedback nunca llega a los departamentos del museo. Mi experiencia me dice que en la mayor parte de los museos que practican este modelo la comunicación entre el personal subcontratado y el personal del museo es nula. Es cierto que hay excepciones, yo personalmente sólo me he encontrado con una, siendo yo la que subcontrataba el servicio, y fue muy de agradecer, ¡pero la dinámica general es la que es!

  5. yo creo que es una lástima la situación de los vigilantes de sala en los museos…personalmente, conozco a varios en algún museo de Madrid y además, yo he trabajado en audioguías en un museo de Madrid también y con estos pasa un tanto de lo mismo…al final, tenemos a gente con carrera y muy preparada en la mayoría de los casos, trabajando por cuatro duros y sin ser reconocidos….en el caso de los guías turísticos, la situación es peor!!!ya no está regulado y cualquiera puede ir y explicar una obra de arte, sin tener ni pajorera idea….a dónde estamos llegando!!es indignante estudiar una carrera y encontrarnos con estas situaciones basura después!!!queremos que esto pare YAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!

    • Beatriz, me gusta que te indignes, porque quizás una de las vías para acabar con esto sería negarnos a aceptar este tipo de puestos y condiciones laborales. Está claro que es un tema complejo, porque llega un punto en que no tienes más remedio que hacer lo que sea para pagar el alquiler, pero el problema viene cuando, además, te están vendiendo ese “lo que sea” como la oportunidad de tu vida, una vía para trabajar de “lo tuyo”, etc. Es ese tipo de manipulación la que más me enerva. Porque, que a nadie le engañen, estar plantada como un pino en una sala fresquita durante seis horas al día con un sueldo basura no es lo tuyo ni lo de nadie.

  6. Muy interesante artículo-texto…
    Las prácticas de subcontratación se afirman normalmente desde gestores y departamentos de museos que nada o poco tienen que ver con mediación, educación o trabajo con públicos – se suele decir que es por ahorrar, cuando todo el mundo sabe que un equipo estable , fijo y reflexivo en 5 años potencia su trabajo el doble, mientras que un equipo variable cada dos años quema a coordinadores y personal de la casa, amés de la degradación del trato con públicos. En otros museos , por ejemplo uk, se gasta entre el 15-20 % del presupuesto total en Educación/ mediación. Una amiga hizo una investigación en el País Vasco y la media no llegaba ni al 1 % :
    “Hace años hice un estudio sobre los museos de Navarra y si mal no recuerdo sólo un 0,5% del presupuesto era para educación… Tristísimo, penoso.”

    *** Si te interesa este tema te invito a que veas la web de RPEMEA ( Red de Profesionales en la Educación en Museos y Espacios de Arte y su grupo de facebook, donde a veces se mantienen estas disucusiones)
    rpemea.wordpress.com/jornadascomplejoeducativo/
    un saludo
    Javier Rodrigo

    • Muchas gracias por la recomendación, Javier, ya he solicitado la admisión en el grupo de Facebook para estar conectada con la Red.

      Es interesante lo que planteas con respecto a las diferencias de productividad entre equipos estables y variables, porque refleja a la perfección las nefastas dinámicas laborales de este país. Siempre me ha interesado la cuestión de la rentabilidad en este tipo de subcontratas y sigo pensando que formar a un equipo de calidad y hacer que perdure en el tiempo es, sin duda, muchísimo más barato que deslocalizar el servicio -y a esto se suman los costes no económicos y los valores asociados a este tipo de prácticas-.

      Y aún así, como tú dices, el principal problema es la ínfima inversión en educación. Yo tengo una buena costumbre maliciosa para juzgar los museos que visito: siempre, al entrar, solicito materiales educativos -a veces, cuando se resisten, digo que soy profesora y que planeo una visita con mi cole-. Llevo años haciéndolo y siempre los guardo. Me parece que dice mucho de un museo no disponer de ningún recurso didáctico -si no lo tienen en papel no dudes que tampoco lo tendrán integrado en las salas-, y es sorprendente el esfuerzo que ponen algunos centros con presupuestos modestos por ofrecer materiales originales, baratos y efectivos. Además de presupuesto, que nunca viene mal, se necesita voluntad de cambio y motivación. Y con los modelos de gestión que manejamos aquí eso es aún más complicado.

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  8. Sé de lo que hablas, es una vergüenza y esto debe salir a la luz. No es ético cobrar la mitad del Sueldo Mínimo Interprofesional, por 20 horas semanales si, pero con turnos rotativos con lo cual no puedes trabajar en nada más y obtener dinero al menos para pagar un alquiler en piso compartido barato, ni estudiar en ninguna academia ni en nada por lo cansado que acabas, ni hacer ningún plan a largo plazo ni nada de nada. No es ético que no se cobre plus de idiomas teniendo que estar hablando y cobrando en inglés o lo que se tercie. No es de recibo que se diga que vas a cobrar X por hacer horas extras y después de hacerlas al final se cobre lo de siempre, que por cierto no es más si es domingo o festivo (día de reyes de la madre…). No es ético que el jefe supremo de la empresa te diga que “si supieras algo de museología…tal cual” como si fueras tonto, como si aparte de la licenciatura no tuviese un máster y miles de cursos y experiencia en la materia, pero claro, no creo que lleguen ni a leerse un sólo cv, para qué, si a los pocos meses te van a despedir para no pagarte las vacaciones como tú muy bien has comentado ya. Tampoco es ético tener a una persona 5h de pie sin poder ir al wc, ni que te den el contrato ya cuando has terminado los 3 meses de servicio… Si a alguien le gusta que se rían de tu uniforme (además de feo que no es de tu talla ni por asomo) a la cara, que te pregunten si vas así por los sanfermines por ejemplo, que levante un pie. Si es lógico que despidan a una trabajadora porque le da alergia el pantalón del uniforme, antes incluso de llevar el parte médico, que levante la mano. No es normal que encima de cobrar esa miseria, tengas que llevar material comprado por tí, por ejemplo para desinfección (en caso de personal de audioguías). No es ético que los vigilante de salas no puedan beber agua. Por todo esto, y muchas más cosas, como tener que oir a una señorona decir a su hijo mientras te señala a ti, que estás tras una cola infernal sólo en un mostrador atendiendo a miles de visitantes enfadados porque se han terminado las audioguías: “ves? tienes que estudiar para no acabar así”, comprenderéis que lo que SÍ es normal que tu psiquiatra te diga que tiene muchos pacientes con depresión y ansiedad que trabajan en museos.

    • Muchas gracias por tu comentario, Ofelia, veo que podríamos haber trabajado para la misma empresa porque tu experiencia me resulta muy familiar :) De hecho, el motivo por el que yo dejé este tipo de trabajo, además de que en términos prácticos no me resultaba rentable y no era nada satisfactorio, fue porque la rutina me resultaba insoportable y cada vez estaba más deprimida. Es una pena que se desaproveche tanto el potencial de la gente y se les someta a unas condiciones tan denigrantes -sí, denigrantes-. Siempre digo que preferiría limpiar una heladera sentada sobre restos de helado de turrón a las tres de la mañana -cosa que hice allá por el 2004- antes que volver a cuidar salas. ¡Creo que eso lo dice todo!

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  11. Somos un grupo de seis educadoras del Museo Artium de Vitoria-Gasteiz. Denunciamos nuestra situación laboral que, siendo ya precaria, se ha agravado hasta el extremo en el 2013.
    Nos vemos obligadas a visualizar nuestra situación y a reclamar el reconocimiento de nuestros derechos como trabajadoras del museo Artium.

    Se trata de una lucha que compartimos con aquellas personas que ejercen su profesión en el ámbito de los museos, de la educación y de la cultura.

    Para más información, os invitamos a que visitéis nuestro blog:

    nosotrasdenunciamos@wordpress.com

  12. ARTIUM: CRÓNICA DEL PRIMER JUICIO
    El día 17 de julio se ha celebrado el primer juicio por despido de una trabajadora del Departamento de Educación y Acción Cultural del Museo Artium.
    A continuación una breve crónica de lo acontecido.

    El letrado representante del Artium ha defendido que la relación que une a las educadoras con el museo Artium es de naturaleza mercantil y ha aportado algunas pruebas para intentar demostrarlo. En su argumentación ha incurrido, a nuestro entender, en inexactitudes varias.

    Nuestro letrado, Raúl Martínez Turrero, ha defendido por su parte la existencia de una relación de carácter laboral educadoras-museo para lo cual ha presentado pruebas que han desmontado las argumentaciones del letrado defensor del Artium.

    Podemos destacar, entre otros, los siguientes puntos:

    Se ha puesto en evidencia que el Museo Artium dispone de una serie de puestos de trabajo fijos (Director, Subdirector del área de Desarrollo y Finanzas, Responsable del Departamento de Educación, Conservador de la Colección, Conservadora de las exposiciones etc. etc.) ¿Cómo se puede comprender un Departamento de Educación y Gestión Cultural donde no figuren las alrededor de veinte educadoras que trabajamos en el mismo? Es evidente que las educadoras realizan un trabajo indispensable para la Fundación Artium ya que su desarrollo es inherente a la función social para la que esta institución fue creada. Asimismo, no perdamos de vista el hecho de que un alto porcentaje de las visitas con las que cuenta actualmente el Museo Artium proviene de la actividad llevada a cabo por las educadoras.

    ¿Cómo se explica que haya unas educadoras en régimen de autónomos y otras subcontratadas por una Empresa de Servicios (actualmente Stendhal, pero anteriormente Eulen y Manpower) para realizar el mismo trabajo? Nuestro abogado definió esta cuestión como “un chanchullo en toda regla” cuya finalidad es ahorrar dinero y mantener a las educadoras en una situación laboral de extrema precariedad y desprotección.

    Igualmente, se demostró que hay una norma interna del Artium que obliga a las educadoras a pasar a ser contratadas por una Empresa de Servicios una vez que han alcanzado (sea el mes que sea) una remuneración de 18.000 euros anuales. De esta manera evitan sacar estas plazas a concurso público y pagarnos un salario digno basado en el convenio de la Fundación Artium. Un buen convenio que quienes lo crearon sí disfrutan.

    A continuación, se ha dado paso a las personas citadas a testificar.

    Las personas citadas por la defensa del Artium han mostrado dificultades para responder con claridad a algunas preguntas del abogado de las educadoras, de la fiscal y de la juez que lleva el caso. Tanto Charo Garaigorta (Responsable del Departamento de Educación) como Mari Fran Machín (Coordinadora del Departamento de Educación), no han sabido responder con exactitud a preguntas relacionadas con el puesto que ocupan. Las personas que asistíamos al juicio en sala, independientemente de nuestra labor e intereses, no dábamos crédito a sus bochornosas declaraciones. ¿Cómo es posible que las personas que gestionan el Departamento de Educación de un museo no sepan, por ejemplo, quién ha trabajado en junio cuando son ellas quienes han adjudicado dichos programas a algunas educadoras? A pesar de sus intentos por evadir las preguntas del abogado de la trabajadora demandante y del Ministerio Fiscal, lo cierto es que terminaron por reconocer muchos de los aspectos que figuran en la demanda.

    A la educadora actuante en el juicio de hoy no se le asignó ninguna actividad nueva a partir de que presentara una Demanda de Conciliación en el Departamento de Empleo de la Delegación Territorial de Álava. Como consecuencia, la educadora actuante presentó una Demanda por Despido.

    Se ha demostrado que las educadoras tenemos a nuestra disposición un espacio común en el Departamento de Educación donde también tiene su mesa de trabajo la secretaria del mismo, y disponemos de teléfono, fotocopiadora y ordenadores… para el desarrollo de nuestro trabajo. Es decir, como cualquier trabajador/a que desarrolle su labor por cuenta ajena

    Igualmente, ha quedado probado que el material fungible y no fungible que utilizamos las educadoras para nuestra actividad pertenece y es gestionado por el Artium. Una circunstancia habitual si eres personal laboral.

    La testigo citada por el letrado defensor de las educadoras, Ana Revuelta, (ex educadora del Artium) ha corroborado punto por punto lo expuesto por nuestro abogado Raúl Martínez Turrero.

    Las partes han intercambiado documentación y han dispuesto de algunos minutos para su estudio.

    El letrado Martínez Turrero ha renunciado a que testificaran las otras dos personas que habían sido igualmente citadas, en la medida en que muchos de los aspectos expuestos en la demanda fueron reconocidos por los testigos de la Fundación y también por la educadora anteriormente mencionada.

    La fiscalía ha intervenido para declarar que, a su entender, sí existe una relación laboral entre las educadoras y el Artium y que considera nulo el despido de la educadora en cuestión.

    El caso ha quedado visto para sentencia.
    Para más información: nosotrasdenunciamos.wordpress.com

  13. Pingback: L’art de la precarietat i els models del treball domèstic | Nativa·

  14. Pingback: Sobre la subcontratación en los museos españoles·

  15. Desde luego, no por común, resulta menos desesperante, pero es el modelo que impera ahora en nuestras empresas. Contratemos a alguien (si es un amigo, mejor), que tiene una empresa de servicios, para que nos lo proporcione, sin importarnos si esa empresa desarrolla bien su trabajo, su comportamiento es ético, o si paga bien a sus empleados, para que éstos trabajen motivados…es así. No importa la calidad del trabajo, lo que importa es que sea barato.

    • Totalmente de acuerdo contigo. Se trata de una concepción errónea del concepto de rentabilidad. No apostar por la calidad no beneficia a nadie, lo que queda bastante claro en la situación económica actual de España. ¡Gracias por tu comentario, María!

  16. Pingback: #MuseosPro | zapatos rosas·

  17. :O casi lloro al leer este post, ¡qué identificada me siento! Hace poco tuve que ir a la sala en la que a veces trabajo para que me enseñaran “a encender y apagar” los audiovisuales e interactivos; cuando les dije que mi presencia allí era absurda puesto que, a pesar de mis trabajos precarios, tengo un máster en museografía interactiva y didáctica, mi superior puso unos ojos como platos y me dijo: “entonces no tengo nada que explicarte, tienes más formación que yo”. La situación es desesperante y surrealista. En fin…
    He llegado aquí de casualidad, hace poco que me muevo por blogs. Te sigo

    • ¡Gracias por tu comentario, LaTagi! Como tú dices, es lamentable… Espero que tengas suerte y encuentres un trabajo en el que puedas aprovechar tus conocimientos y habilidades. Para mí, lo más desesperante es la manera en que se desperdicia el tiempo y la capacidad de tantos profesionales, mientras en muchas instituciones se mantiene cierto inmovilismo que no las permite avanzar.

  18. Me estoy pensando seriamente echar curriculum para auxiliar de museos , ay que ahora en verano he visto varias ofertas. Lo que pasa es que no se exactamente en que consiste ya que me han dicho que es estar de pie al lado de los cuadros o objetos para si te preguntar explicar para que sirven. Es realmente eso lo que se suele hacer en esos puesto de trabajo?

  19. Sí, yo también lo espero :D
    Lucía, la nomenclatura “auxiliar de museos” es ambigua porque cada institución delimita las funciones de manera diferente. Por mi experiencia te puedo decir que si te contratan de “azafata” o “conserje” efectivamente tu trabajo será estar en la sala para impedir que los visitantes toquen, coman o echen fotografías a las obras en caso de que no esté permitido. Si te contratan como “auxiliar” probablemente tengas que encargarte también de los equipos audiovisuales y proporcionar información, pero NUNCA explicar las obras, eso es labor de los educadores o guías. En cuanto a lo de estar de pie o sentada, depende del volumen de visitantes, nadie te va a decir nada si estás sentada cuando hay poca gente y además tienes visibilidad. Espero haberte aclarado las dudas. Un saludo.

  20. Buenas,

    Es muy triste, pero por desgracia este articulo refleja tan claramente esta situación que no se si reir o llorar. Yo soy auxiliar de sala, en mi contrato pone azafata-taquillera….Y además pone que mis estudios son básicos, cuando se nos exige una carrera relacionada con el arte…Lo peor de todo es esa sensación de indefención, de estar en tierra de nadie. En nuestro caso, cobrando 5 euros brutos la hora, el departamento de educación, nos tiene de apoyo. Apoyo entiéndase a que hacemos aquello que no quieren hacer para ellos poder embarcarse en proyectos más interesantes.Con lo cual nosotras hacemos las visitas guiadas, los talleres infantiles, ordenamos el almacén y a demás preparamos el material de esos talleres. Pero los preparamos de tal manera que parecemos una fábrica ilegal, cortamos cartón piedra con cutter, con las consecuencias que trae…me llevé un cacho de dedo el otro día, y la responsable del departamento ni me he preguntado qué tal estoy….Ya no solo eso, sino que encima el trato es vejatorio…ninguna de las chicas que trabajamos se ha librado de un grito del cual nos haya salido una lágrima….y encima, nadie responde por nosotros. Porque ese departamento trae visitas y prefieren hacer la vista gorda. Y ahí estamos nosotras, somos como fantasmas…nadie nos ve…y como los duendecillos de papa noel…hacemos los juguetes y ese cabrón se lleva todo el mérito…en fin. Gracias por el artículo, me voy a animar a escribir uno de mi experiencia personal

    Un saludo

    • Gracias por tu comentario, Patucc. Es una verdadera lástima que las cosas sigan estando tan mal – e incluso peor, me temo -. Lo importante es no olvidar tu valía profesional y aspirar siempre a más. He visto a mucha gente “acomodarse” en prácticas ilegales como las que yo viví, hasta el punto de dejar de cuestionarse la ética del sistema y hasta acabar viéndolo normal. Por otra parte, todo esto actúa en perjuicio de los visitantes y del propio museo…

  21. La situación de los museos en este país es penosa, equipos pequeñísimos, con gente enchufada de por vida, o con oposiciones de dos tipos: o bien imposibles de sacar o bien para bedeles y cosas por el estilo, bedeles que harán de “personal del museo”. Luego está lo de la subcontratación, por supuesto por un sueldo irrisorio, con condiciones, como dices tú ridículas: de pie o sentada miles de horas sin tener que hacer ABSOLUTAMENTE NADA. Y luego está lo de contratar a la gente con contratos de “azafatos” cuando están haciendo de Guías Oficiales, con título o sin él y por supuesto sin pagarles lo que se les debe…es de llorar

    • En efecto, la situación es lamentable. No conozco ningún país en el que el sector no sea complicado, pero lo que pasa en España es un sinsentido. Cuando hablo con profesionales de mi entorno (en Reino Unido), nadie entiende cómo puede ser eso de que los museos no publiquen ofertas de trabajo y no haya procesos de selección normales. Es una lástima, porque, en última instancia, todo afecta a la calidad de los proyectos, motivo por el cual en España todavía hay cosas que están muuuy verdes.

      • Es una pena y una total pérdida de talento y de público, lo que repercute directamente en el fracaso económico de los museos… y claro, en que gente que necesita comer y que está muy preparada, jamás pueda trabajar en un museo (como mi caso :/

  22. Las personas que somos de plantilla en los museos NO ESTAMOS CONFORMES CON ESTE SISTEMA. Siento perder a gente valiosa y tener que contar con gente inadecuada y sin interés. Es un dolor saber cual es su sueldo y peor aún tener que dirigirte a ellos a través de su jefe como si no se les pudiera hablar directamente porque necesitases intérprete. Para mi todas las personas que trabajan en el museo son mis compañeros, no suelo hacer distinción por motivo del sistema de contratación por el que hayan accedido, me parece que esto debería ser anticonstitucional y sobre todo es muy poco ético, casi diría inmoral. Las subcontratas, en muchos casos, son la esclavitud del siglo XXI, no me gustaría que mi hijo trabajará en estas condiciones…

    • Estoy totalmente de acuerdo, Pilar. Para mí todas las personas que forman parten del museo, sean personal subcontratado, funcionarios, voluntarios o usuarios, merecen el mismo respeto y son igualmente valiosos para la institución. Desgraciadamente, muchos museos operan al margen de la ética en lo que se refiere al personal subcontratado, del que se desentienden y desvinculan, perjudicando también a la consistencia del discurso y la calidad del servicio ofrecido. ¡Gracias por tu comentario y un saludo!

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