¿Muerte al vinilo? Cómo prescindir del plástico en el montaje de exposiciones

Hace unos cuantos posts hablamos sobre la importancia de reutilizar elementos expositivos con la intención de producir exposiciones más sostenibles. Nos quedan dos R y para hablar de ellas he pensado compartir uno de mis grandes conflictos profesionales: la utilización de vinilos de corte.

El vinilo es un habitual de las exposiciones temporales: es barato –hace unos meses pagué cerca de 60 € por cada frase de 150×35 cm, incluyendo producción e instalación–, se instala de forma relativamente fácil –no diría lo mismo de su desinstalación– y queda bien. El resultado es limpio y bonito y, a no ser que algún visitante se dedique a arrancar letritas –cosa que siempre pasa– exige poco mantenimiento. Sin embargo, el vinilo es uno de los materiales menos sostenibles que podemos encontrar dentro de una exposición. El vinilo es PVC y, como tal, su impacto medioambiental es muy negativo. El PVC contiene cloro en su composición, además de aditivos tóxicos, por lo que su reciclaje es difícil, escaso y poco rentable. Además, durante su vida útil, y sobre todo en la fase de reciclado, emite gases tóxicos, motivo por el cual muchos países, municipios y empresas han restringido o prohibido su uso a lo largo de las últimas décadas.

Como ya he comentado, el vinilo es barato pero ¿a qué precio? El vinilo es de usar y tirar, una vez despegado es casi imposible devolverle su antiguo uso. Digo casi porque he encontrado en internet consejos para reutilizarlo, aunque ello exige que el texto sea extremadamente corto, te sirvan las mismas letras y seas un paciente miniaturista. El caso de la reutilización es altamente improbable y, como ya he explicado, su escaso reciclado lo destina en muchas ocasiones al vertedero.

Si habéis contado las R os daréis cuenta de que aún nos queda una opción: reducir o, mejor aún, eliminar su uso.

Si optamos por reducir, tendremos que ser sensatos y evaluar si las ventajas del PVC van a tener un impacto positivo a largo plazo. Al tratarse de un material que mantiene relativamente bien sus cualidades físicas con el paso del tiempo, su uso puede ser válido para un montaje que pretenda mantenerse durante un período considerable. Lo idóneo sería prescindir de él, pero si aun así se decidiera recurrir al vinilo, habría que evitar hacerlo para una exposición de dos meses. Por otra parte, hay fabricantes que ofrecen soluciones visualmente idénticas al vinilo mediante el uso de otros plásticos. En esta empresa, por ejemplo, están implantando “vinilos” basados en la poliolefina –no tengo ni idea de si este tipo de material se puede utilizar para vinilos de corte–.

Aun así, como ya os imaginaréis, yo recomiendo prescindir de los derivados del petróleo siempre que sea posible, y en el caso de los vinilos tenemos un montón de alternativas al plástico –y muchísimo más baratas, por cierto–. El uso de stencils puede funcionar muy bien para letreros con poco texto y sólo requiere una plantilla y un poco de pintura ecológica. También con pintura se puede escribir directamente sobre el muro ayudándose, o no, de un proyector –conozco a gente capaz de hacer tipografías manuales perfectas- e implicar así a colectivos de artistas u otros miembros de la comunidad.

En la misma línea, podemos optar por letreros tridimensionales de madera certificada –FSC– o cualquier otro material que cumpla las metas medioambientales que nos hayamos propuesto. Para los textos más largos, las láminas de cartón reciclado como esta –que, si no me equivoco, se llaman paneles de nido de abeja- impresas mediante procedimientos respetuosos con el medioambiente –tintas vegetales, bajo consumo de agua, papeles certificados, etc.- pueden dar muy buen resultado. Hoy en día existen muchas imprentas que ofrecen una gran cantidad de información sobre su compromiso con la sostenibilidad. Sin embargo, si os fijáis, hay una tendencia a prescindir de los textos de sala y sustituirlos por hojas de mano, lo que bien gestionado puede ser una solución mucho más sostenible.

Otra alternativa que me gusta mucho, aunque no funciona bien para exposiciones más convencionales, es cubrir una pared con pintura que simula pizarra –hay variedades ecológicas muy baratas– y escribir en ella directamente con tiza. Es una opción más arriesgada y efímera, pero puede integrarse muy bien en montajes informales.

Y una vez eliminado el PVC de nuestras vidas, ¿qué más hacer?

Primero: reducir y evitar todo lo que es prescindible.

Segundo: buscar soluciones modulares reutilizables.

Tercero: elegir siempre materiales reciclables y, a ser posible, reciclados.

Cuarto: no hacer las cosas por inercia. ¡Dedicar tiempo a pensar, debatir y compartir ideas vale la pena!

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11 Respuestas a “¿Muerte al vinilo? Cómo prescindir del plástico en el montaje de exposiciones

  1. Me ha gustado mucho, mucho la alternativa de la pared pintada de pizarra!! pero mucho!! no lo había pensado. Lo interesante es que lo puedes borrar una y otra vez :) y si tienes una letra bonita, pueden salir tipografías xulas y terminar siendo muy resulton. Muy instructivo el post!! gracias por otro interesante punto de vista ecológico ;)

    • Sí, a mí también me encanta la idea de la pizarra -de hecho siempre he querido hacerlo en mi casa, pero vivo de alquiler :(-. Además, puede funcionar muy bien para proyectos participativos, es una solución muy económica y, reconozcámoslo, ¡a todo el mundo le gusta escribir con tiza!

  2. También se puede escribir a pintar con lápiz en la pared. Hay que ver que dureza tiene el lápiz y la pared. Lo que no hay que hacer es escribir o pintar nunca con rotuladores o similares. Con pintura al agua haciendo reservas también se puede escribir.

    • Gracias por las propuestas, Óscar. Como tú bien dices se puede recurrir a un montón de técnicas manuales sostenibles que pueden adaptarse a cada proyecto. Trabajar con reservas -el clásico estarcido o stencil- es una solución que a mí, personalmente, me gusta mucho :)

  3. Hola Sara, creo que en parte hay que volver a antiguas técnicas que se han perdido, sobre todo artesanales. Y con ello quiero decir que hay antiguas opciones que habría que recuperar. Algunas veces, por culpa del tiempo, he tenido que improvisar cosas a mano y con las herramientas que tenía en ese momento, y la verdad es que te sorprendes alegremente.

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  7. Que piensas de las etiquetas de vinil resistentes al agua, microondas y lavavajillas, que se ponen en los cuadernos, tuppers, biberones, etc. Son toxicos?

    • Hola, Ivonne. Yo no me preocuparía por la toxicidad de estas etiquetas. Lo ideal es encontrar materiales biodegradables alternativos al plástico, pero en casos como las etiquetas para biberones o tuppers no es viable. Podrías usar una etiqueta de papel cada día, pero consumirías muchos más recursos. Yo las uso para marcar las cosas que mi hijo lleva a la guardería y son la opción más eficiente que he encontrado :)

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